Le mandas un enlace por WhatsApp. Él entra desde el móvil, ve tu catálogo con sus fotos y con sus precios, marca cantidades y envía. A ti te entra un pedido en borrador, listo para revisar. Sin registro, sin contraseñas y sin cobrar nada online.
Un recogedor de pedidos. Ni más ni menos, y conviene tenerlo claro desde el principio.
Enseña tu catálogo a un cliente concreto con los precios que tiene pactados, recoge lo que quiere y lo deja como pedido en borrador dentro de GestioERP.
Se acabaron los pedidos por WhatsApp con faltas de ortografía y referencias a medias.
No cobra. No hay pasarela de pago ni confirmación en firme. No reserva stock ni comprueba existencias. No emite ningún documento fiscal.
Todo pedido lo revisa una persona antes de servirse. Es lo que se pretende.
Sin usuario, sin contraseña, sin registrarse. Un enlace propio y ya está dentro.
| Descripción | Enlace | Activo | Pedidos | Último uso |
|---|---|---|---|---|
| Encargado de tienda | …/WebPortal?token=9f3c… | Sí | 14 | 10-08 18:22 |
| Almacén | …/WebPortal?token=2b7e… | Sí | 3 | 08-08 09:10 |
| Comercial (baja) | …/WebPortal?token=c104… | No | 27 | 02-06 12:44 |
Nuevo enlace, le pones una descripción y guardas. En la pestaña Enviar tienes el botón de WhatsApp —que abre el chat con el mensaje escrito— y el de Email, ya dirigido al correo del cliente.
Esta es la clave. Puedes dar uno al encargado y otro al almacén: cada enlace tiene su propio carro, así que no se pisan los pedidos entre ellos.
Y si alguien se va de la empresa, desactivas su enlace sin cortarle a los demás.
Desmarcar Activo y listo: el enlace deja de funcionar al instante y quien lo abra ve «Enlace no válido o desactivado».
Quien tenga el enlace, es el cliente. No hay contraseña que lo respalde, así que trátalo como una llave: quien lo reenvíe está dando acceso a sus precios y su histórico de compras. Los enlaces no caducan solos — viven hasta que los desactivas. Dos costumbres que lo resuelven: un enlace por persona con su nombre en la descripción, y darlo de baja en cuanto alguien deja de necesitarlo.
Una sola pantalla, pensada para el móvil. Sin menús, sin secciones, sin perderse.
| Códigos | Descripción | Precio / Cantidad | Subtotal | |
|---|---|---|---|---|
🌿 |
POT1 (3713) 2434280037131 |
POTHO COLGAR 13 Verde 🗂 1-10 2,70 · 11-20 1,50 · +20 1,25 |
1,25 24 | 30,00 +10% |
🌿 |
A14258 (4102) 2434280041027 |
TOPPER 11 CMS NEGRA Negro | 0,54 -10% 0 | — |
Por referencia, por descripción o por código de barras. Y tres filtros —categoría, color y temporada— que muestran cuántos productos hay en cada opción teniendo en cuenta lo que ya haya filtrado.
Las mismas que tienes en la ficha del artículo. Pulsa la miniatura y se abre a pantalla grande, con las demás fotos debajo si hay varias.
En el teléfono la tabla se convierte en tarjetas, con la foto grande y la casilla de cantidad a mano. Está pensado para pedir de pie en el almacén.
Esto es lo que separa este portal de una tienda online cualquiera: cada cliente ve exactamente lo que se le va a cobrar.
| Su tarifa | El nivel T1…T9 que tenga en su ficha decide el precio de partida |
| Los tramos por cantidad | Al teclear más unidades, el precio baja solo y el tramo aplicado se resalta. Sin recargar la página |
| Su descuento por familia | Ya viene aplicado, con su insignia verde «-10 %» |
| Los importes | Sin IVA, y debajo el total con impuestos como referencia |
La escala de precios está a la vista. Bajo cada artículo aparece algo como 1-10 2,70 · 11-20 1,50 · +20 1,25, con el tramo actual marcado. El cliente ve el incentivo por comprar más sin que nadie se lo tenga que explicar por teléfono. Es, probablemente, lo que más sube el pedido medio.
Se deja claro tres veces que el importe es orientativo: en la cabecera, junto al total y al confirmar. El texto dice que pueden añadirse embalajes, portes y gastos de gestión. El importe de verdad lo fija tu albarán o tu factura, como siempre.
Y los precios se refrescan solos. Si el cliente deja el carro a medias tres días y entretanto le cambias la tarifa, al volver a entrar verá los precios nuevos. Nunca se envía un pedido con una tarifa caducada.
No es una cesta de navegador: vive en tu GestioERP, así que aguanta apagones, cambios de móvil y días de por medio.
No hay botón de guardar. Al teclear una cantidad se guarda al momento y la barra de abajo lo confirma: Guardando… → Guardado ✓.
Puede empezar el pedido el lunes en el ordenador y rematarlo el miércoles en el móvil. Mismo enlace, mismo carro.
El encargado y el almacén pueden estar preparando pedidos a la vez sin mezclarse. Cada enlace tiene el suyo.
Puede dejar notas. Un comentario general del pedido y otro en cada línea —«los verdes que sean grandes», «para el sábado sin falta»—. Ambos llegan al pedido que tú recibes.
Para quitar un artículo basta con poner cantidad 0, o pulsar la papelera desde «Ver carro». Y si se queda sin líneas, el carro desaparece: no te llenas de presupuestos vacíos.
El botón amarillo de la barra inferior. Cuatro listas que convierten «tengo que repasar el catálogo» en «marco cuatro cosas y envío».
El repetir pedido. Lo último que compró de cada artículo, con la fecha, la cantidad y cuánto hace: «hace 12 días».
Para quien repone, esto es la lista de la compra: ve la rotación de cada artículo de un vistazo y va sumando con el botón +.
Lo que se está vendiendo ahora mismo, entre todos tus clientes. El catálogo real de la semana, no las cuatro mil fichas.
Es como decirle «esto es lo que hay bueno esta semana» sin llamarle.
Lo que otros clientes están pidiendo hoy y ayer, ordenado por cuántos lo piden. Pura prueba social: si tres floristerías han pedido eso hoy, algo tendrá.
Nunca se dice quién: solo el número de clientes y las unidades.
El repaso final, con las cantidades grandes y editables, los comentarios y el total. Es donde se remata el pedido antes de enviarlo.
Y encima de las tres listas van tus «Aconsejados». Los artículos que marques como aconsejados en su ficha salen siempre los primeros, con su estrella. Es tu escaparate: lo que quieres colocar esta semana, delante de sus narices, en todas las pantallas.
Y mientras tanto puedes espiar el carro. En Ventas → Carros web abiertos ves lo que tus clientes están preparando antes de que lo envíen: quién, con qué enlace, cuánto lleva. Sirve para llamar a tiempo —«veo que estás haciendo pedido, ¿te añado los que te faltan del jueves?»—.
Tú decides artículo por artículo. De fábrica no se publica nada: hay que ir marcando.
| Casilla en la ficha del artículo | Qué hace |
|---|---|
| Visible en el portal | Si no está marcada, el cliente ni lo ve. Los artículos nuevos nacen sin marcar |
| Se puede pedir | Si la quitas, se ve pero con la etiqueta Solo consulta: escaparate sin poder pedirlo |
| Aconsejado | Sale el primero en las tres listas de utilidades y en el carro |
| Categoría · Color · Temporada | Los tres filtros del portal. Los valores te los montas tú |
| Texto para la web | Una descripción comercial, distinta de la del ERP. Sale en cursiva bajo el nombre |
No hay que ir uno por uno. Desde la lista de artículos filtras por familia, seleccionas todos y usas los botones de Portal web: marcar visible, quitar del portal, marcar aconsejado, quitar aconsejado. Publicar una familia entera es cosa de dos clics.
Además de tu marca, el artículo tiene que estar marcado como «se vende» y no bloqueado en el ERP. Si un artículo no aparece en el portal y juras que lo marcaste, es casi siempre una de esas dos.
Vienen ya sembradas —12 categorías de vivero, 10 colores con su color real y las 4 estaciones— y se cambian en Administración → Segmentaciones web. Si vendes otra cosa, las reescribes y listo.
El cliente puede pedir algo que no tienes. Es deliberado —un pedido es una intención, no una reserva— pero significa que alguien tiene que revisar antes de servir.
Ni importe mínimo, ni cantidad mínima, ni bloqueo por deuda. Si lo necesitas, hoy se controla al revisar el pedido.
El portal es solo para pedir. No consulta facturas, ni albaranes, ni lo que debe, ni puede descargarse los pedidos que ya mandó.
Los tramos por cantidad, los descuentos por familia y el comentario por línea. El resto funciona igual: catálogo, filtros, fotos, carro, utilidades y envío.
Comparado con lo que se suele ofrecer —una tienda online genérica, o nada—, esto es lo que aporta.
| Lo que añadimos | Lo que te ahorra |
|---|---|
| Acceso por enlace, sin registro | El cliente entra al segundo de recibir el WhatsApp. Sin altas, sin contraseñas olvidadas, sin llamadas de «no puedo entrar». |
| Sus precios de verdad | Su tarifa, sus tramos y sus descuentos. No una lista pública que luego hay que corregir a mano en cada pedido. |
| La escala de tramos a la vista | El cliente ve solo lo que gana pidiendo más. Sube el pedido medio sin que nadie negocie. |
| Carro permanente y por persona | Pedidos preparados a lo largo de la semana, y varias personas del mismo cliente sin pisarse. |
| Últimas compras | Repetir el pedido de siempre en un minuto, con la rotación de cada artículo delante. |
| Productos actuales y lo que compran los demás | Vender lo que se mueve esta semana sin llamar a nadie, con prueba social y sin revelar quién compra qué. |
| Aconsejados | Tu escaparate, siempre el primero en todas las pantallas del portal. |
| Carros web abiertos | Ver el pedido que está preparando antes de que lo mande, y llamar a tiempo. |
| Precios que se refrescan solos | Que nunca entre un pedido con una tarifa vieja. |
| Comentarios por línea | Las instrucciones del cliente llegan pegadas a su artículo, no en un audio de WhatsApp. |
| Pensado para el móvil | Pedir de pie en el almacén, con la foto grande y el dedo. |
Empieza con un cliente de confianza. Que lo use una semana, escucha qué le chirría y ajusta. Cuando ese esté contento, el resto va solo.