Campañas de correo: el boletín del negocio
En CRM → Campañas se prepara un boletín, se prueba y se manda. No es el envío de un correo a una lista de golpe: es otra cosa, y conviene saber por qué antes de usarlo.
Sale a poquitos, y es a propósito
Los correos no salen todos a la vez: van saliendo durante horas, tantos por hora como digas. Eso es lo que separa un boletín de un envío masivo a ojos del servidor que los recibe. Mandar dos mil correos de golpe desde el correo del negocio es la manera más rápida de acabar en la carpeta de spam, y de que después tampoco lleguen las facturas.
Si aun así acaban en spam, mira el SPF y el DKIM de tu dominio. Eso se arregla ahí, no en el programa.
A quién va
Dos maneras, y se elige una:
- A una lista del CRM, de las que se montan en Listas de correo.
- A los clientes de un tipo: un grupo de cliente o una clasificación (Abogados, Hostelería, Kit Digital…).
Cuando va por tipo de cliente, el correo se busca en la ficha del cliente y en la de sus contactos, y cada dirección sale una sola vez: un cliente con tres contactos que comparten buzón no recibe tres copias.
Antes de mandar nada verás el número exacto de gente a la que llegaría.
Quién lo abrió y quién pulsó
Cada correo lleva dentro una imagen de un punto y sus enlaces pasan por un contador, así que la campaña va diciendo cuántos lo abrieron y cuántos pulsaron.
Con un matiz que conviene tener claro: el porcentaje de abiertos es un suelo, no la verdad. Se mide con esa imagen y mucha gente lee el correo con las imágenes bloqueadas, así que si pone 30 % lo han abierto 30 % o más. Los clics, en cambio, sí son de fiar: ahí hubo un dedo.
La baja: del boletín, no de las facturas
Todos los correos llevan al pie el enlace para darse de baja, lo pongas tú o no. Lo manda la ley (LSSI art. 22) y además un boletín del que no se puede uno salir acaba marcado como spam, que hace más daño que la baja.
Y lo importante: darse de baja saca de esa lista, no de la relación comercial. Un cliente que no quiere el boletín sigue recibiendo sus facturas, sus presupuestos y sus albaranes. La página donde aterriza se lo dice con esas palabras, y ahí mismo tiene un segundo botón por si no quiere ningún correo comercial más.
Que lo escriba la IA
Si el negocio tiene una IA configurada (la misma del escaneo de facturas, sea la gratuita o una de pago), puedes contarle de qué va el correo y lo escribe: el asunto, el cuerpo en HTML y la versión en texto llano.
Lo escrito no se manda: se deja en el formulario para que lo leas. Un texto escrito por una máquina que va a salir con el nombre de tu negocio lo tiene que haber leído una persona.
Plantillas
Un boletín no se escribe desde cero cada mes. Lo que funcionó se guarda como plantilla y la siguiente campaña parte de ahí.
Lo mismo desde GestioERP
Las campañas están también en el programa de escritorio, en Ventas → CRM → Campañas, y son los mismos datos: una campaña empezada en el móvil se sigue en el ordenador y al revés.