Contar el almacén con el móvil o un lector
En Almacén → Contar el almacén se cuentan las existencias de verdad, las que hay en la estantería, y se comparan con las que dice el programa.
No confundir con «Inventario a una fecha», que está justo debajo: ese sirve para mirar qué existencias había un día pasado. Este es para contar hoy.
Con lo que tengas a mano
La cámara del móvil, un lector Bluetooth de una PDA o uno de cable enchufado al ordenador: para la pantalla los tres son lo mismo, un teclado que escribe deprisa y da un Intro. Por eso no hay tres modos que elegir ni nada que configurar: hay un campo que escucha, se vacía solo y vuelve a esperar.
El foco vuelve a ese campo después de cada lectura, así que se cuenta una estantería entera sin tocar la pantalla ni una vez.
Si el móvil sabe leer códigos él mismo, aparece además un botón de Cámara. Donde el navegador no sepa, el botón no sale: es mejor que no esté a que esté y no haga nada.
Qué se puede leer
Se busca por código de barras, número de serie y referencia, en ese orden. El orden importa: en un almacén de informática lo que de verdad se escanea son las series, no los códigos de barras, y una serie que por casualidad se parezca a una referencia no puede acabar contando otra cosa.
Cada lectura suma, que es como se cuenta un almacén: se pasa el lector por cada caja. La excepción son las series, que no suman dos veces —pasar el lector dos veces por la misma máquina no hace dos máquinas— y te avisa de que ya la habías leído.
Por zonas, por familias o suelto
Al empezar escribes qué parte cuentas: «Estantería 1», «Trastienda», «La furgoneta». No hace falta tenerlo dado de alta en ningún sitio: contar el almacén no puede depender de haber configurado antes el almacén. Si el negocio sí tiene ubicaciones puestas, salen como sugerencia.
Y mientras cuentas puedes elegir una familia: la pantalla te enseña lo que debería haber y todavía no has contado, que es lo útil para ir tachando.
Se deja a medias y se sigue otro día
Un conteo queda abierto hasta que lo cierras. Puedes dejarlo cuando quieras y retomarlo mañana, o hacer hoy una estantería y el resto la semana que viene. No hace falta contar el almacén entero de una sentada, que es justo lo que hace que nadie lo cuente nunca.
Las series que no cuadran
Si has contado artículos con número de serie, al final te dice cuáles constan y no has leído, y cuáles has leído y no constaban.
Y ahí se para: no da de baja nada solo. Un escaneo olvidado daría de baja una máquina que está en la estantería, y eso no lo descubre nadie hasta que alguien la busca y el programa dice que no existe. Las altas y las bajas de series se hacen a mano, con esa lista delante.
Cerrar
Cerrar el conteo es quedarse con la foto de lo que había. Cambiar las existencias se hace después, desde GestioERP y con el conteo delante: tocar el stock conviene hacerlo mirando la pantalla grande, y no con el móvil en una mano y una caja en la otra.
Lo mismo desde GestioERP
En el programa de escritorio está en Almacén → Contar el almacén, y trabaja sobre los mismos conteos: uno empezado con el móvil se sigue en el ordenador.