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Las subcuentas de amortización

Es la pestaña que hace que el botón de contabilizar funcione. Define, para cada grupo de inmovilizado, contra qué cuentas se hacen sus asientos.

La pestaña de subcuentas y las cuentas de un grupo

Está en Contabilidad → Amortización → Subcuentas.

Las seis cuentas

CuálGrupoCuándo se usa
Debe681/682En cada asiento de amortización. Es el gasto.
Haber281En cada asiento. Es la amortización acumulada.
Intereses662Solo en préstamos.
CierreAl dar fin de vida útil.
Beneficios771Al vender por encima del valor pendiente.
Pérdidas671Al vender por debajo.

Las dos primeras son obligatorias. Sin ellas, el plan se calcula pero no se contabiliza, y al pulsar el botón el programa avisa de que faltan.

Las otras cuatro no hacen falta el primer día, pero sí el día que vendas algo. Ponlas ya y te olvidas.

Por qué van por grupo

Porque la amortización acumulada va por tipo de elemento. La de una furgoneta no es la misma cuenta que la de un ordenador:

GrupoInmovilizadoAmort. acumulada
Maquinaria2132813
Mobiliario2162816
Informática2172817
Transporte2182818

En cambio, la dotación suele ser la misma para todo el inmovilizado material (6812). Por eso al configurarlo verás que la columna del debe se repite y la del haber cambia.

Ejemplo: seguir un asiento entero

Furgoneta de 18.500 €, amortización anual de 3.083,33 €. Con el grupo de transporte configurado, el asiento sale así:

SubcuentaConceptoDebeHaber
6812000000Dotación amortización inmovilizado material3.083,33 €
2813000000Amortización acumulada elementos de transporte3.083,33 €

En el balance, la 218 sigue valiendo 18.500 € y la 2813 va acumulando en negativo: tras tres años, la furgoneta figura por 18.500 − 9.250 = 9.250 € netos.

En la cuenta de resultados, cada año entran 3.083,33 € de gasto que no salieron del banco. Eso es amortizar.

Comprobar que están bien

Antes de dar de alta el primer bien, mira dos cosas:

  1. Que las subcuentas existen en tu plan contable y en el ejercicio abierto.
  2. Que el grupo del bien que vas a crear tiene sus cuentas puestas.

Son cinco minutos. Si te los saltas, lo descubrirás al contabilizar el cierre, que siempre es el peor momento.

El error que cuesta caro

Contabilizar un ejercicio entero con la cuenta del haber equivocada.

El plan se puede rehacer sin coste, pero los asientos ya hechos hay que corregirlos a mano en el diario, uno por uno. Y en el cierre nunca sobra el tiempo.

Para agrupar estas cuentas y no repetirlas, las plantillas. Para ver el asiento en acción, contabilizar las amortizaciones.

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