Consultas y evolución clínica
Una consulta es una visita. Es el documento que va construyendo la historia clínica del animal, así que merece la pena apuntar siempre las mismas cuatro cosas aunque la visita sea de dos minutos.
Se crean desde la pestaña Consultas de la ficha del animal —con el animal ya puesto— o desde Veterinaria → Consultas → Nuevo.
La visita
Animal y Veterinario — el segundo se propone con el de referencia de la ficha.
Fecha y Hora.
Peso (kg) y Temperatura (ºC) — los dos son opcionales, pero son los que dibujan la gráfica de evolución. Acostúmbrate a pesar en cada visita: en un animal crónico, la curva de peso dice más que cualquier nota.
Las cuatro casillas de la historia clínica
Motivo de consulta — por qué viene, con las palabras del propietario. «Cojea de la mano derecha desde el sábado», no «cojera».
Exploración física — lo que encuentras tú. Constantes, auscultación, palpación, mucosas, lo que hayas mirado.
Diagnóstico — el juicio clínico, o la sospecha si aún no está cerrado.
Tratamiento — lo que le pones y lo que se lleva a casa. Si hay medicación para casa, crea además la receta: la consulta cuenta lo que pasó, la receta es el documento que se lleva el propietario.
Observaciones — lo que no cabe en las anteriores: cuándo revisar, qué avisar, qué queda pendiente.
La gráfica de evolución
En la ficha del animal, la pestaña Evolución dibuja dos curvas: el peso en kg y la temperatura en ºC, en el orden en que se registraron las consultas.
Necesita al menos dos consultas con esos datos rellenos. Si no las hay, la pantalla te lo dice en lugar de mostrar una gráfica vacía: «Todavía no hay consultas con peso o temperatura registrados para este animal». Registra varias visitas en fechas distintas y la curva aparece sola.
Es la pantalla que se le enseña al propietario. Un perro que ha bajado tres kilos en cuatro meses se explica mejor con la gráfica delante que con tres fichas de texto.
Facturar la consulta
La consulta clínica y la factura son cosas distintas a propósito: apuntas la visita mientras el animal está en la mesa, y facturas después en el mostrador con los artículos de siempre —consulta, pruebas, medicación— al cliente que es el propietario del animal. Así el historial médico no depende de que el cobro esté cerrado.